La verdad absoluta sobre el estado de salud bucal de los niños en California es difícil de tragar.

Casi la mitad de nuestros niños depende de Denti-Cal, un programa estatal para salud bucal. Pero estudio tras estudio ha demostrado que millones de niños no están bien servidos por Denti-Cal. Casi 6.3 millones — dos tercios de todos los niños del estado — sufren de mala salud bucal al llegar al 3er grado de primaria.

El acceso es un gran problema. Sólo alrededor de un cuarto de los dentistas en el estado reciben pacientes bajo Denti-Cal. Cuatro condados ni siquiera tienen un dentista que los recibiría, y otros cuatro condados más tienen sólo un dentista por cada 3,000 niños. Y ahora casi 800,000 niños más estarán transferidos a Denti-Cal de otro programa estatal por un cambio en la ley – dificultando aún más el problema de acceso.

El resultado es predecible: En un año reciente, ¡Menos de 10% de los niños de 2 años o menos han ido a una consulta preventiva! La enfermedad dental es una de las causas más comunes para que los niños pierdan sus clases — 500,000 sólo en el año 2011 — y esto impacta a sus habilidades de concentrarse y aprender. Además, son docenas de miles de visitas por niños a las salas de urgencias cada año por problemas bucales totalmente previsibles.

Hay que admitirlo: ¡El estado de la salud bucal de nuestros niños está tan podrido que California necesita su propia endodoncia!

Ha habido mucho debate sobre el proporcionar comidas más saludables en las escuelas. Nadie está en contra de esto. ¿Pero qué pasaría si los problemas dentales afectan su capacidad de comer — y de digerir bien — éstas comidas más saludables?

California enfrenta una crisis real en la salud oral de sus niños.
¿Le daremos la cara?

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